En los últimos años, el término exosomas ha entrado rápidamente en el lenguaje de la cosmetología avanzada. Se habla de ellos en relación con la regeneración cutánea, el fotoenvejecimiento, la barrera epidérmica y la calidad general de la piel.
Pero detrás de esta palabra existe un mundo mucho más complejo de lo que sugiere el marketing.
No todas las vesículas extracelulares son exosomas. Y, sobre todo, las estructuras de origen vegetal o bacteriano utilizadas en cosmética no deben asimilarse automáticamente a los exosomas de origen animal estudiados en medicina regenerativa.
Comprender esta distinción permite interpretar mejor una de las tecnologías más interesantes que la biotecnología está aportando al sector cosmético.
¿Qué son las vesículas extracelulares?
Las vesículas extracelulares, o extracellular vesicles (EVs), son partículas delimitadas por una membrana lipídica que son liberadas por las células y que no son capaces de replicarse autónomamente.
Representan uno de los sistemas a través de los cuales las células se comunican con el entorno. Pueden contener lípidos, proteínas y otras moléculas biológicamente activas y contribuir a la transferencia de información entre células.
La investigación sobre las vesículas extracelulares ha abierto, por lo tanto, una perspectiva completamente nueva: en lugar de considerar una molécula aislada, es posible estudiar un sistema biológico capaz de transportar simultáneamente diferentes componentes.
Es precisamente esta característica la que ha suscitado interés también en el ámbito cosmético.
Pero entonces, ¿qué son realmente los exosomas?
El término exosoma se utiliza a menudo como sinónimo de vesícula extracelular, pero científicamente no es correcto considerarlos equivalentes.
Según la nomenclatura actualmente recomendada por la International Society for Extracellular Vesicles, "exosoma" indica una categoría específica de vesícula cuya origen del sistema endosomal debe ser demostrado.
En otras palabras, no basta con observar una partícula nanométrica delimitada por una membrana para poder definirla como un exosoma.
Los exosomas son, por lo tanto, un subtipo de vesículas extracelulares, caracterizado por su origen biológico.
Cuando no se puede demostrar el origen preciso de una población de vesículas, el término más correcto es vesículas extracelulares (EVs).
Esta distinción es particularmente importante cuando se pasa de los exosomas de origen animal a las nuevas tecnologías basadas en plantas y microorganismos.
Exosomas animales y vesículas vegetales: ¿cuál es la diferencia?
Los exosomas animales se han estudiado principalmente en células de mamíferos, incluidas células madre mesenquimales y otros tipos celulares.
Su interés se deriva de su capacidad para participar en la comunicación intercelular y transportar diferentes componentes biológicos.
Las plantas, sin embargo, poseen sistemas celulares diferentes a los de las células animales. Por este motivo, las nanovesículas aisladas de tejidos vegetales no deberían definirse automáticamente como "exosomas" en el mismo sentido biológico.
En la literatura se las denomina frecuentemente:
• plant-derived extracellular vesicles (PDEVs);
• plant-derived nanovesicles;
• plant-derived exosome-like nanovesicles (PDENs).
El término "exosome-like" se utiliza porque estas estructuras comparten algunas características físicas y funcionales con los exosomas animales, pero no significa necesariamente que tengan el mismo origen biológico.
La investigación ha demostrado que las nanovesículas vegetales pueden contener lípidos, proteínas, metabolitos y ácidos nucleicos y que pueden estudiarse como sistemas naturales de transporte de moléculas bioactivas.
Por ello, cuando se habla de "exosomas vegetales", el término puede ser útil a nivel divulgativo, pero en un contexto científicamente riguroso es preferible hablar de vesículas extracelulares de origen vegetal o nanovesículas vegetales.
¿Por qué interesan las vesículas vegetales a la cosmética?
La piel no envejece a través de un único mecanismo.
El fotoenvejecimiento, en particular, implica simultáneamente estrés oxidativo, inflamación, alteraciones de la matriz extracelular, degradación de las fibras de colágeno y elastina y modificaciones de la función celular.
Por este motivo, la cosmetología contemporánea está pasando progresivamente de una visión basada en el "activo único" a una visión más compleja y multifactorial.
Las vesículas extracelulares vegetales son interesantes precisamente por su naturaleza: pueden representar estructuras biológicas que contienen diferentes componentes de la planta de origen.
Por lo tanto, su actividad no debe interpretarse simplemente como la de un extracto vegetal tradicional.
La investigación está tratando de comprender si estas nanovesículas pueden interactuar con las células cutáneas, favorecer la transferencia de moléculas bioactivas y modular procesos celulares específicos.
Es una tecnología todavía en desarrollo, con importantes perspectivas pero también con problemas que resolver, entre ellos la estandarización de los métodos de extracción, la caracterización de las partículas, la estabilidad de las preparaciones y la demostración de la eficacia in vivo.
Centella asiática: las nanovesículas contra el fotoenvejecimiento
Entre los ejemplos más interesantes para la cosmetología encontramos las nanovesículas derivadas de la Centella asiática.
La Centella ya es conocida en cosmética por la presencia de numerosos compuestos bioactivos. La investigación más reciente ha comenzado a estudiar también sus nanovesículas extracelulares, definidas en la literatura como Centella asiatica-derived plant exosome-like nanovesicles (CA-PDENs).
Un estudio publicado en 2026 evaluó estas nanovesículas en modelos experimentales de inflamación y fotoenvejecimiento inducido por UVB.
Los resultados mostraron una significativa actividad antioxidante, con reducción de las especies reactivas de oxígeno intracelulares, junto con una reducción de la degradación del colágeno y una mejora del cierre de heridas en el modelo experimental utilizado.
También se observaron efectos antiinflamatorios y una buena internalización de las nanovesículas por parte de las células estudiadas.
Estos resultados son particularmente interesantes porque conectan las nanovesículas de la Centella con diferentes mecanismos implicados en el fotoenvejecimiento.
La investigación sugiere una dirección muy interesante para la cosmetología del futuro.
Del vegetal al microbioma: las vesículas extracelulares bacterianas
La investigación sobre vesículas extracelulares no se limita a las plantas.
Otra categoría particularmente interesante está representada por las vesículas extracelulares producidas por bacterias, incluidas las de algunas bacterias lácticas.
Aquí entramos en un territorio estrechamente relacionado con la investigación sobre el microbioma y los postbióticos.
También en este caso, el término "exosomas" se utiliza a veces en la literatura o en el lenguaje comercial. Sin embargo, cuando se quiere mantener una nomenclatura rigurosa, es preferible hablar de vesículas extracelulares bacterianas.
Estas estructuras pueden contener diferentes componentes derivados del microorganismo y se estudian por su capacidad para interactuar con las células y modular algunas respuestas biológicas.
Lactobacillus brevis y función barrera
Un ejemplo reciente se refiere a las vesículas derivadas de Lactobacillus brevis.
En un estudio experimental, estas vesículas mostraron la capacidad de aumentar la expresión de varias proteínas fundamentales para la función de la barrera cutánea.
Entre ellas:
• filagrina;
• loricrina;
• claudina-1;
• acuaporina-3;
• serina palmitoiltransferasa.
En un modelo de piel humana ex vivo sometido a estimulación física y UVB, el tratamiento con las vesículas aumentó la expresión de varias de estas proteínas en comparación con el control dañado.
Este resultado es interesante porque la barrera cutánea no representa solo una superficie protectora.
Una barrera eficiente contribuye a mantener la hidratación, reducir la pérdida de agua y proteger la piel de los estreses ambientales.
Latilactobacillus sakei: inflamación y uniformidad del tono de piel
Otra línea de investigación se centra en Latilactobacillus sakei BK-5.
En un estudio publicado en 2025, las vesículas derivadas de este microorganismo fueron estudiadas en modelos celulares de inflamación y melanogénesis.
Los resultados mostraron una reducción de varios mediadores proinflamatorios y una disminución de la expresión de proteínas implicadas en la producción de melanina, incluyendo tirosinasa, TRP-1, TRP-2 y MITF.
También se observaron efectos sobre la modulación de algunas vías de señalización celular asociadas a la respuesta inflamatoria y a la melanogénesis.
Vesículas vegetales y bacterianas: una tecnología, muchas posibilidades
Centella, Lactobacillus y Latilactobacillus pertenecen, por lo tanto, a categorías diferentes.
La primera es una fuente vegetal, mientras que las segundas son fuentes microbianas.
A pesar de su diferente origen biológico, ambas representan una evolución interesante de la cosmetología biotecnológica: el uso de estructuras nanométricas biológicas capaces de transportar componentes e interactuar con sistemas celulares.
Y este es precisamente el punto más interesante.
El futuro no consiste necesariamente en encontrar "el mejor exosoma", sino en comprender qué tipo de vesícula, procedente de qué fuente y que contenga qué componentes, puede asociarse a un objetivo cosmético específico.
Una vesícula derivada de la Centella puede estudiarse por su potencial papel en la lucha contra algunos mecanismos del fotoenvejecimiento.
Una vesícula bacteriana puede estudiarse para el soporte de la barrera o para la modulación de respuestas celulares específicas.
La tecnología se convierte así en una herramienta formulativa, no en un ingrediente milagroso.
Su importancia real
El interés por las vesículas extracelulares surge de un cambio de paradigma.
Durante mucho tiempo, la cosmética ha razonado principalmente en términos de moléculas individuales: vitamina C para la acción antioxidante, ácido hialurónico para la hidratación, péptidos para el soporte de la matriz extracelular.
Estos activos siguen teniendo un papel importante.
La biotecnología, sin embargo, está introduciendo otra posibilidad: utilizar sistemas biológicos complejos capaces de contener y transportar diferentes componentes. Esto no significa que las vesículas extracelulares sustituyan a los activos tradicionales.
Significa más bien que pueden integrarse en formulaciones diseñadas según una lógica de complementariedad biológica y sinergia entre los activos.
Esta es la lógica subyacente a las formulaciones de Gaudino Aesthetic que utilizan tecnologías basadas en vesículas.
En el suero antiedad, las nanovesículas derivadas de la Centella asiática se incluyen junto con otros activos patentados con acción elastificante y bioestimulante, con el objetivo de intervenir a través de mecanismos complementarios asociados a la calidad y el envejecimiento cutáneo.
En el suero regenerador, las vesículas derivadas de Lattosoma se asocian a bakuchiol, ácido ferúlico, vitamina C estabilizada y un complejo hidratante a base de ácido hialurónico.
El objetivo no es confiar toda la formulación a un único ingrediente, sino combinar diferentes estrategias cosméticas: protección contra el estrés oxidativo, soporte de la hidratación, mantenimiento de la barrera y apoyo de la calidad cutánea.
Esta es, probablemente, la dirección más interesante de la cosmetología avanzada.
0 comentarios