Colagenasa y MMP: cómo el cuidado de la piel puede ayudar a proteger el colágeno

Pelle invecchiata

Proteger el colágeno que ya tenemos es una de las estrategias más interesantes en la prevención del envejecimiento cutáneo.

Cuando hablamos de prevención del envejecimiento cutáneo, a menudo pensamos en cómo estimular la producción de nuevo colágeno.

Los retinoides, algunos péptidos y otros activos cosméticos se estudian y utilizan precisamente para apoyar los procesos que mantienen la matriz extracelular más eficiente.

Pero hay otra cara de la moneda, igualmente interesante: proteger el colágeno que nuestra piel ya posee de su degradación.

Y aquí es donde entran en juego la colagenasa y, más en general, las metaloproteinasas de la matriz (MMP).


¿Qué es la colagenasa?

El colágeno representa una de las principales proteínas estructurales de la dermis. Forma una verdadera red de soporte que contribuye a mantener la piel compacta, resistente y elástica.

Con el paso del tiempo, el equilibrio entre la síntesis y la degradación del colágeno tiende a modificarse.

La degradación no depende de una única enzima: interviene una familia de enzimas llamadas metaloproteinasas de la matriz, o MMP. Entre ellas, algunas colagenasas son capaces de actuar sobre la estructura del colágeno.

El problema se vuelve particularmente relevante en el fotoenvejecimiento.

La exposición a los rayos ultravioleta puede aumentar el estrés oxidativo y activar señales celulares que favorecen la expresión de diversas MMP. El resultado, con el tiempo, es una mayor degradación de la matriz extracelular y una progresiva alteración de la arquitectura dérmica.

Los efectos que observamos en la superficie cutánea pueden traducirse en:

  • pérdida de firmeza;
  • disminución de la elasticidad;
  • alteración de la estructura dérmica;
  • aparición y progresión de las arrugas;
  • mayor evidencia de la flacidez cutánea.

De hecho, se ha demostrado que la exposición repetida a los rayos UV puede mantener elevadas las actividades de las MMP implicadas en la degradación del colágeno cutáneo.


No solo estimular: también preservar

Desde esta perspectiva surge un concepto muy interesante para el cuidado de la piel:

una estrategia antiedad completa no solo debe ocuparse de la síntesis del colágeno, sino también de las condiciones que favorecen su conservación.

Esto significa trabajar simultáneamente en varios frentes:

estimular los procesos fisiológicos de renovación + limitar el estrés oxidativo + proteger la piel de las radiaciones UV + contribuir a contrarrestar los procesos que favorecen la degradación de la matriz extracelular.

Y es precisamente en este último ámbito donde algunos compuestos de origen vegetal están despertando interés.


La investigación sobre los extractos botánicos

Un estudio publicado en 2015 en Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology evaluó una combinación de extractos de:

  • Punica granatum – granada
  • Ginkgo biloba
  • Ficus carica – higo
  • Morus alba – morera blanca

La investigación analizó tanto la actividad antioxidante y anticollagenasa in vitro, como el efecto antiarrugas de una formulación tópica in vivo.

¿Qué se encontró?

En el ensayo de laboratorio, la combinación de los extractos mostró una significativa actividad antioxidante y una inhibición dosis-dependiente de la colagenasa.

Esto significa que, al aumentar la concentración del extracto utilizado en el ensayo, también aumentaba la capacidad de inhibir la actividad enzimática.

Es un dato interesante porque sugiere un posible papel de estos compuestos vegetales en la protección de la matriz extracelular.

Sin embargo, es importante hacer una distinción:

una actividad anticollagenasa demostrada in vitro no equivale automáticamente a la demostración de una inhibición de la colagenasa en la piel humana.

Y es precisamente por esto que el estudio también incluyó una evaluación clínica.


El ensayo clínico sobre las arrugas

En el ensayo clínico participaron 21 mujeres de entre 45 y 65 años.

Se utilizó una crema que contenía el 2% de la combinación de extractos, aplicada en la zona periocular dos veces al día durante 56 días, comparándola con un placebo.

Después de 28 días no se observaron diferencias significativas con respecto al placebo.

Después de 56 días, en cambio, se observaron reducciones significativas de los parámetros de las arrugas en la zona de las patas de gallo:

Profundidad: −11,5%

Longitud: −10,07%

Área total: −29,55%

Los resultados se obtuvieron mediante instrumentos de evaluación de la morfología de las arrugas y resultaron estadísticamente significativos.

Este dato es particularmente interesante porque conecta una actividad biológica observada en laboratorio con un efecto cosmético medible en la piel.

Pero no significa que el estudio haya demostrado directamente que la reducción de las arrugas fue causada por la inhibición de la colagenasa.

Los propios investigadores subrayan que el mecanismo molecular responsable del efecto antiarrugas necesita más investigación. Entre las posibles explicaciones se consideran la actividad antioxidante de los extractos y una posible modulación de vías celulares asociadas a las MMP.


¿Por qué los antioxidantes pueden ser importantes?

El estrés oxidativo y la fotoexposición representan dos elementos importantes en el proceso de envejecimiento cutáneo.

Los rayos UV pueden generar especies reactivas del oxígeno que, a través de una compleja cascada de señales celulares, pueden favorecer la activación de enzimas implicadas en la remodelación y degradación de la matriz extracelular.

Por este motivo, en el cuidado de la piel antiedad, los antioxidantes no deben considerarse simplemente ingredientes "iluminadores".

Pueden representar una parte de la estrategia de protección de la piel frente a los estresores ambientales.

Entre las sustancias de origen vegetal más estudiadas se encuentran:

Té verde

Rico en polifenoles, entre ellos las catequinas y en particular EGCG, ha sido ampliamente estudiado por sus propiedades antioxidantes y por su capacidad de modular diversos procesos celulares implicados en el envejecimiento cutáneo.

Quercetina y flavonoides

Son compuestos polifenólicos presentes en numerosas especies vegetales. Su actividad antioxidante y su capacidad para interactuar con diversas vías celulares los hacen interesantes en la investigación cosmética sobre el envejecimiento cutáneo.

Resveratrol

Es un polifenol presente principalmente en la piel de la uva y en otras fuentes vegetales. Ha sido estudiado por sus propiedades antioxidantes y por su capacidad de modular diversos mecanismos celulares asociados al estrés oxidativo.

Curcumina

Compuesto polifenólico de la Curcuma longa, es objeto de numerosas investigaciones por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Granada, higo, morera y Ginkgo biloba

La combinación estudiada en el ensayo clínico representa un ejemplo interesante de cómo un conjunto de extractos vegetales ricos en compuestos fitoquímicos puede ser estudiado simultáneamente desde el punto de vista antioxidante, anticollagenasa y antiarrugas.


Una rutina de cuidado de la piel inteligente no debe elegir entre "estimular" y "proteger"

La verdadera estrategia antiedad no consiste necesariamente en encontrar un único ingrediente milagroso.

La piel envejece a través de procesos complejos e interconectados: disminución de la síntesis de componentes de la matriz extracelular, alteración del recambio, estrés oxidativo, fotoexposición y aumento de la actividad de algunas enzimas implicadas en la degradación de la matriz.

Por ello, una rutina bien estructurada puede trabajar en varios niveles.

1. Fotoprotección

Es la primera forma de prevención.

Reducir la exposición UV y utilizar diariamente una fotoprotección adecuada significa intervenir directamente en uno de los principales factores ambientales asociados al fotoenvejecimiento.

2. Antioxidantes

Vitamina C, vitamina E, polifenoles y otros compuestos antioxidantes pueden contribuir a la protección de la piel frente al estrés oxidativo, según la molécula, la concentración y la formulación.

3. Activos procolágeno

Retinoides y otros activos con evidencias específicas pueden apoyar los procesos biológicos asociados al mantenimiento de la estructura dérmica.

4. Activos que pueden modular la degradación de la matriz

Aquí es donde se inserta el interés por algunos polifenoles y extractos botánicos con actividad anticollagenasa o moduladora de las MMP demostrada en estudios experimentales.


El concepto clave

El colágeno no solo debe producirse. También debe preservarse.

La investigación sobre los extractos botánicos sugiere que algunos compuestos pueden contribuir a este objetivo a través de diversos mecanismos, incluida la actividad antioxidante y la modulación de enzimas implicadas en la degradación de la matriz.

La combinación de fotoprotección + antioxidantes + activos con evidencia procolágeno + formulaciones dirigidas a la protección de la matriz extracelular representa, por tanto, un enfoque mucho más completo que la búsqueda del único "ingrediente antiedad".

Y sobre todo, la investigación nos recuerda algo fundamental:

prevenir la degradación del colágeno existente puede ser tan importante como favorecer la producción de nuevo colágeno.

El cuidado de la piel más avanzado no busca simplemente "producir más colágeno".

Busca crear las condiciones para que el colágeno que tenemos siga desempeñando su función estructural el mayor tiempo posible.

 

 

Bibliografía 

Ghimeray, A. K., Jung, U. S., Lee, H. Y., Kim, Y. H., Ryu, E. K., & Chang, M. S. (2015). In vitro antioxidant, collagenase inhibition, and in vivo anti-wrinkle effects of combined formulation containing Punica granatum, Ginkgo biloba, Ficus carica, and Morus alba fruits extract. Clinical, cosmetic and investigational dermatology, 389-396.

Dinu, M., Tatu, A. L., Cocoș, D. I., Nwabudike, L. C., Chirilov, A. M., Stefan, C. S., ... & Dumitriu Buzia, O. (2024). Natural sources of therapeutic agents used in skin conditions. Life14(4), 492.

Cordiano, R., Gammeri, L., Di Salvo, E., Gangemi, S., & Minciullo, P. L. (2024). Pomegranate (Punica granatum L.) extract effects on inflammaging. Molecules, 29(17), 4174.

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